El proceso de fabricación Imprimir E-Mail
La lana que se trabajaba en la fábrica procedía de los particulares, los cuales la habían obtenido a través de la explotación ganadera familiar. La lana llegaba limpia y seca a la fábrica, los copos se pesaban en una balanza romana y se acordaba el número de madejas y el grosor
del hilo que se quería.
 
En la planta baja y la planta primera se conserva toda la maquinaria original, hecho que nos permite seguir todo el proceso de fabricación:
 
El diablo





Servía para abrir los copos de lana. Los copos se disponían en la entrada de la máquina, previamente habían sido remojados con aceite de baja calidad, que los rompía, abría y separaba.
 
La carda abridora




 
 
Transformaba los copos de lana abiertos por el diablo en una especie de velo, que se hacía servir a menudo para hacer colchas y colchones.
 
Preparaba la lana que tenía que servir para hacer hilo y convertía el velo o napa procedente de la carda abridora en unas mechas más firmes, que se enrrollaban en unos pequeños rulos o plegadores metálicos.
 


La mule jenny






Es una hiladora intermitente que primero estira y tuerce el hilo y, después de una pausa, lo enrrolla en el uso. Solo una persona se encargaba de la máquina y observaba atentamente el funcionamiento, puesto que había que detenerla rápidamente si algún hilo se rompía, para evitar malmeter todo el proceso. La mule jenny fue inventada por los ingleses y tubo un claro protagonismo en la Revolución Industrial. Este modelo corresponde al prototipo realizado entre 1820 y 1830 y es una de las tres que se conservan en Catalunya.
 

La torcedora





Servía para retorcer el hilo y enrrollarlo en una bovina, cono o huso, según el grosor del hilo y la cantidad que se fabricaba.
 


La máquina de hacer madejas





Culminaba todo el proceso y se encargaba de la última torsión y de la elaboración de las madejas. Para esta última acción, se utilizaba una barra de hierro, clavada en una de las vigas del techo, que facilitaba la tarea de retorcer las madejas.